Según las películas y las novelas, las terceras en discordia son mujeres malvadas que quieren separar al pobre hombre de su familia. Aunque como en toda ficción no siempre es como la vida real, muchas mujeres se enamoran profundamente y aceptan ser las segundas.

A numerosas mujeres les cuesta disociar el sexo del amor y no es fácil que puedan disfrutar de una relación solamente lujuriosa sin ningún sentimiento afectivo. El problema comienza cuando la amante se enamora de ese hombre que ya tiene su mujer e hijos. A pesar que algunos son honestos y le dicen que no van a abandonar a su esposa, la “segunda” tiene cierta ilusión aunque sea inconsciente de que se divorciará por ella.

Según encuestas realizadas, solo el 20% de los infieles abandonan a su esposa e hijos para quedarse con la amante. Los encuestados aseguran que aman a su pareja y diferencian el amor conyugal del amor erótico que sienten por la causante de la infidelidad.

La sociedad muestra a la tercera en discordia como “una puta” o “una roba maridos”. Son cientos de peleas callejeras entre la novia y la amante tirándose de los pelos, siendo la “segunda” la única culpable.

Aunque se cree que la engañada siempre es la principal víctima, “la otra” no solo tiene que afrontar ser siempre la segunda, si no soportar que esa persona que ella ama le da solo el tiempo que le sobre y se tiene conformar con migajas de afecto.

Los psicólogos afirman que la amante enamorada padece dependencia emocional porque aunque sabe que sufre, no puede terminar la relación. Se considera que son personas con baja autoestima porque no tienen orgullo, ni valor por si mismas.

A pesar de esos momentos novelescos y angustiantes que suelen aparecer, está comprobado que un amor clandestino provoca que la relación sea aún más pasional que la conyugal. Como dice el libro “Vivir adrede” de Mario Benedetti: “Todos queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido”.

¿Se puede vivir siendo la segunda para siempre?

Hay numerosos hechos donde el amor prohibido dura años hasta que llega el punto de quiebre. En algunas ocasiones se necesita acudir a un profesional y otras veces tomar valor y terminar esa relación que solo provoca sufrimiento e infelicidad.
¿Quién dijo que ser la amante era fácil?

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.Directora de Mundo Lujuria (www.mundolujuria.com) .Periodista en Radio Uno FM 103.1 .Periodista en El Espectacular (www.elespectacular.com.ar)

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