Después de haber ido a comprar unos libros, la hermosa joven de 24 años, cabello castaño, ojos color miel, con curvas exuberantes caminaba por una de las avenidas centrales de su ciudad. Era hora pico y había muchísima gente en la calle y todos se daban vuelta a mirarla. Se detuvo en un semáforo en rojo y vio que muy cerca de ella había un hombre con traje gris y camisa blanca desabotonada. Él la mira y ella también pero los dos lo disimularon La joven estaba muy relajada sin temor, siguió caminando y él caminaba a la par. Ella sentía que ese hombre quería saludarla pero no se atrevía porque no sabía si ella se asustaría, ya que no se conocían.

Estaban conectados de una manera muy extraña, dos desconocidos caminando juntos sin decir ni una palabra, pero sabiendo que pensaba el otro. Eran dos delfines nadando por un enorme océano. El hombre se arriesga y la saluda, ella le responde y en menos de 2 minutos hablando van a un café. Parecía que se conocían de toda la vida. Cada uno contaba que cosas les gustaba. Una risa tras otra y ella con su hermosa sonrisa y grandes ojos lo estremeció.

Sin una gota más de café era hora de partir cada uno para su lado pero él le sugirió acércala a su casa. Ella se sentía segura y no tenía miedo. Subieron al auto. Nuevamente estaban callados y él para romper el hielo le pone una mano en su pierna. Ella se excitaba de solo mirarlo y le toma la mano y se la mete adentro de su pantalón. En un momento él se la sacó y le dijo si quiere ir a un hotel y ella aceptó la propuesta.

Entraron a un hotel lujoso uno de los más caros de la ciudad. Ella estaba anonadada, adentro de la habitación tenían una araña de cristal enorme, un living con sillones ingleses, una cama gigante con sabanas de seda y vista a toda la ciudad.

Él prendió la música y apagó las luces, solo alumbraba la luz de la ciudad. Ella se sacó sus tacos, se desprendió su camisa y se bajó su pantalón de vestir. La luz que iluminaba sus curvas era complemente excitante a simple vista. Él sentado en la cama y ella de pie. Las manos de él recorrían todo su cuerpo. La tiró sobre él y se comenzaron a besar.

Tirados en la cama, él le sacó su corpiño y comenzó a besar sus pezones hasta dejarlos duros. Luego, le sacó su tanga y le lamió su vagina haciendo círculos en la lengua. Ella lo miraba gimiendo y le pedía que la penetre.

Él se colocó el preservativo y la estampó contra el ventanal gigante y la comenzó a penetrar. No sabían si de otros edificios los estaban mirando, pero tampoco les importaba. La dio vuelta, le pidió que se arrodille y le eyaculó por todo su pecho. Luego, la llevó a la cama y comenzó a chuparle la vagina nuevamente y le pedía que le acabará en la cara.

Luego, los dos se acostaron a dormir y se quedaron dormidos al instante.

Son las 10 am, ella abre los ojos y él no está. Pero dejó una nota arriba de la almohada que decía:”Perdón que me vaya sin decirte ni siquiera mi nombre pero me caso en tres días”.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here