Son pocos los hombres que se atreven a pasar la barrera que implementó la sociedad diciendo que todo lo que entre en el ano los convierte en homosexuales. ¿Alguien es gay por utilizar juguetes o porque su pareja le introduce el dedo en la parte trasera? La respuesta es no. El hombre que es penetrado o estimulado en su zona anal por una mujer NO es homosexual porque NO le gustan las personas de su mismo sexo.

La mayoría de los hombres saben dónde queda el mal llamado “Punto G” pero solo algunos se animan a probar. En verdad su nombre es “Punto P” porque se ubica en la glándula prostática. La función de la próstata es producir y segregar un líquido por el cual salen los espermatozoides. La zona del placer del hombre se encuentra a siete centímetros del ano, debajo de la vejiga, delante del recto y tiene el tamaño de una nuez. Externamente el Punto P se encuentra entre los testículos y el ano, se puede sentir un pequeño bulto del volumen de una almendra. Si la zona anal se estimula correctamente puede provocar un orgasmo diferente a los que se suele sentir durante el coito o en la masturbación. Especialistas en sexología aseguran que el orgasmo que es provocado desde el Punto P es distinto del habitual, más difuso, visceral, profundo y sin eyaculación.

Según estudios, solo el 20% de los hombres heterosexuales han probado este tipo de actividad en su relación. El psicólogo clínico, Vicente Briet aseguró que introducir juguetes sexuales, probar nuevas posturas o intercambiar los roles puede mejorar las relaciones de pareja.

Existen diferentes prácticas para explorar ese punto, como el uso de dildos, vibradores, arneses con consoladores y obviamente los dedos. Para los principiantes lo mejor es comenzar de a poco, realizando una estimulación con los dedos. Hacer pequeños círculos con el dedo tocando la zona con mucho lubricante puede ser muy placentero. Es importante que hombre este muy excitado y relajado para dejarse llevar.

Al momento de realizar la estimulación hay que tener en cuenta que es una zona muy delicada y lo que se meta al ano tiene que estar limpio. Si se usan los dedos se debe tener las uñas cortas para no lastimar a su pareja, para quienes las tienen largas o les da un poco de asco introducir sus dedos, pueden usar guantes de látex para que sea más higiénico y cuidadoso.

En caso de practicar con juguetes sexuales, el primer paso es conseguir uno con el tamaño adecuado. Todo artículo que se utilice para hacer sexo anal tiene que ser lavado y no se puede introducir en una vagina o en la boca porque puede generar algún tipo de infección. Muchas veces es mejor colocarle un condón al juguete para asegurar su higiene.

Por otro lado, el uso de arnés con consoladores ya no es considerada una práctica lésbica, parejas de heterosexuales realizan la actividad llamada “pegging” para cambiar la rutina y hacer un intercambio de roles. La mujer se coloca el arnés con el dildo, le pone lubricante y ya puede estimular a su hombre haciéndole sexo anal. Siempre se puede innovar y probar nuevas opciones en la cama.

Antes de todo acto, ambos deben estar convencidos y cómodos con la idea, si no será mejor posponerlo.

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