Las muñecas sexuales surgieron en la Segunda Guerra Mundial cuando las tropas de alemanas de Adolf Hitler comenzaron a tener la enfermedad de transmisión sexual: sífilis. Su líder no solo se preocupaba de la integridad física de sus soldados, sino también por la contaminación de la pureza de la raza. Ante la problemática surgió el Proyecto Borghild de Heinrich Himmler que consistía en crear muñecas de plástico para que los militares pudieran descargar su necesidad sexual con seguridad.

Las características de estas primeras muñecas eran cabello rubio, ojos azules, pechos grandes y cuerpo atlético. Dos deportistas fueron las musas de esta creación, Wilhelmina von Bremen y Annette Walter hicieron de modelos de cuerpo. Para modelo de rostro se contactó a Käthe Von Nagy pero no aceptó la propuesta.

 

Los avances tecnológicos fueron creciendo cada vez. Desde 1995, este juguete sexual evolucionó y se empezó a fabricar con materiales más nuevos como la silicona médica o TPE para darle mayor resistencia y elasticidad y así lograr la apariencia de un humano real.

Hay muñecos de cuerpo entero con cara, o solamente la parte pélvica con las aperturas de vagina, ano o boca para penetrar y pueden ser movibles, intercambiables y hasta vibrar. También, existen cuerpos masculinos de silicona, no son solo mujeres.


En estos últimos años, especialistas en robótica han trabajado en la creación de robots sexuales que son una versión mejorada de las muñecas de silicona, no solo sirven para asistir durante la masturbación, sino también para establecer una conversación con el juguete. La nueva creación se llama Harmony y consiste en un robot que puede mover los ojos y hablar a través de una tablet conectada a una aplicación. La compañía ya ha lanzado la aplicación, que permite a los usuarios programar estados de humor y voces para las muñecas.

En 2006, Henrik Christensen, director de “Institute for Contextual Robotics” aseguró en una entrevista con el diario “Sunday Times” que la gente iba a tener sexo con robots dentro de cinco años. A pesar de que no es una actividad popular, cada vez hay más personas de distintas partes del mundo que solicitan su robot sexual.

Algunas de las empresas que fabrican robots sexuales son Android Love Doll, Sex Bot y True Companion. La mayoría de ellas ha trabajado antes de la creación de muñecas sexuales de silicona realistas capaces de moverse y hablar.

El futuro está llegando y no falta mucho tiempo para que las personas se casen con sus propios juguetes.

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