Algunos de las reglas para ser caballero es abrirle la puerta a una mujer, darle la campera si tiene frío, caminar por el lado que da a la calle, ser atento y hasta pagar la cuenta. En los últimos años el poder del feminismo y la igualdad de género es algo que muchos hombres dicen apoyar pero solo cumplen al momento de pagar la cuenta.

Las mujeres no son ni más débiles o pobres o tacañas por aceptar que el varón se haga cargo de todos los gastos en la primera cita. La demostración de caballerosidad, no es machismo, es una muestra de generosidad por haber aceptado su invitación o un halago ante su presencia. La muestra de interés es lo que define si el encuentro es fructífero y si habrá una segunda cita.
¿Acaso está mal que la mujer se sienta mimada por un hombre? ¿Es machismo que pague el total de la cuenta en una primera cita? No, es cuestión de ser caballero e intentar seducir a la dama de una forma elegante.

Si se quiere llevar esta opinión a la edad de piedra. Se puede decir que el macho era quien iba a cazar animales y luego llevaba el alimento a su familia. Como las mujeres no piden que salgan a cazar, que se despeinen el jopo, ni que sean comidos por una manada de jaguares mínimo una muestra de caballerosidad pagando la cuenta.

No muchos años atrás, este código social de “el hombre paga” se sostenía con la mujer que se quedaba en casa para cuidar a sus hijos y su marido tenía que salir a trabajar. Como la ama de casa no tenía un ingreso, los esposos cargaban con todos los gastos del hogar. Al paso del tiempo las sociedades fueron cambiando y se pidió una igualdad de género para que las mujeres también tuviesen la posibilidad de conseguir trabajo.

El resultado hizo que la mujer también pudiera ponerse “los pantalones” y seguir adelante sin necesidad de un hombre. Eso no quiere decir que un hombre no pueda hacer un halago o un gesto de cortesía.  Se perdió la caballerosidad en la sociedad no solo en pagar la cuenta si no en otros aspectos como por ejemplo: darle el asiento a una embarazada o una anciana en el transporte público, darle el abrigo a la dama o abrirle la puerta del coche. ¿Estamos avanzando o retrocediendo?

Siguiendo con las primeras citas, el momento más incómodo es a la hora de pagar la cuenta. La mujer nunca sabe si le va a tocar pagar la mitad o todo o nada. Por eso, todas hacen la coreografía de sacar la billetera. Primero tomar la cartera y tardar unos segundos para buscar donde guardaron el monedero, cuando ya lo tienen en la mano se espera la respuesta del hombre, cuando nos responde: “No dejá”, insistimos una vez más diciendo: “¿Seguro?”, ahí el responde: “Dejá, yo pago”. Una vez que la relación progresa con el tiempo, las cosas cambian y el gasto puede llegar a ser más equitativo.

Según un estudio de la psicóloga Chris Alksnis, de la Universidad de Guelph, Canadá llamado “Diferencias de género en los “guiones” para las diferentes citas” dio como conclusión que el pago a medias fue por causa que la velada no fue muy buena.

Cada hombre sabrá qué decisión tomar pero no vayan con la excusa de la igualdad de género, si la verdad es que no quieren aflojar el billete.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here