Orgasmos extragenitales: Placer en momentos inesperados

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Cuando se habla de orgasmos, todos piensan únicamente en los que se producen a través de los genitales. Otros orgasmos son los extragenitales que se producen por la activación de la corteza sensorial genital cerebral. También suceden en circunstancias no convencionales fuera de la actividad sexual. Entre ellos:

Coregasmos: Se producen haciendo ejercicios como ciclismo, spinning, etc. La doctora Debby Herbenick, autora del libre “The Corgasm Workout” expone que el 10 por ciento de las personas han tenido alguna vez un orgasmo haciendo ejercicio.

Las mujeres sienten un cosquilleo y los hombres pueden llegar a la eyaculación pero no necesariamente tiene que tener una erección.

Según Herbenick, realizar 20 minutos de ejercicio de cardio y después, sin hacer ninguna pausa, proceder a hacer abdominales es el salvoconducto más habitual para el orgasmo gimnástico.

Yorgasmos: Estos orgasmos ocurren durante ciertas posturas de yoga. La fricción de los músculos provoca una experiencia placentera a mujeres en gimnasios y centros de yoga. Se sabe también que el fenómeno ocurre principalmente cuando se ejercita el tronco o algunas repeticiones del yoga.

Orgasmos circunstanciales: Suceden durante actos fisiológicos como la lactancia materna, el alumbramiento placentario y la defecación.

En la lactancia, la prolactina (hormona de la maternidad) y la oxitócina (hormona del placer) son las que desencadenan una sensación intensa de relajación y bienestar.

También, se puede producir un orgasmo durante el parto y en la lactancia se experimenta un cóctel hormonal similar al que se produce en una relación sexual.

En la defecación, el nervio vago regula cuestiones tan importantes como el riego sanguíneo, la digestión y el ritmo cardiaco y comunica el intestino con el cerebro, y cuando está contraído puede producir escalofríos y sudoración. Pero cuando está calmo la sensación puede ser muy placentera, similar al clímax de un orgasmo.

A esta sensación se le denomina técnicamente como “síncope defecatorio” porque produce una baja de consciencia momentánea, similar a la de un orgasmo, y puede incluso producir desmayos.

Orgasmos fantasmas: Son orgasmos de zona que ocurren en zonas amputadas o después de una sección medular.

Las personas con miembros amputados tienen la sensación que este todavía está en su cuerpo y hasta puede resultar incluso placentero.

Orgasmo mental: Ocurre durante una fantasía o recuerdo sexual o no sexual, también durante el sueño y cualquier situación que implique procesos cognitivos sean sexuales o no.

Para tener un orgasmo mental se necesita realizar ejercicios de respiración y energía orgásmica. Se recomienda mecer la cadera arriba y hacía abajo, al compás de la respiración. Con esos movimientos comenzamos a sentir un hormigueo y un calor muy concreto. Para ello no se necesita estimulación genital directa.

Orgasmo bucal: Suceden durante el beso o haciendo sexo oral.

Orgasmo de pezones: Ocurren por estimulación de pezones o mamas.

Cuando las mujeres tocan sus pezones, se les enciende la parte del cerebro que también se activa cuando uno tiene sensaciones en la vagina o el clítoris y de esa manera desemboca en un orgasmo.

Orgasmo anal: Se desencadena por la penetración anal o estimulación anal, en los hombres se produce por la zona prostática y los que practica el pegging (introducir juguetes sexuales en el ano).

El placer que conduce al orgasmo anal puede ser tanto físico como psicológico, debido a que dos anillos musculares llamados esfínteres rodean el orificio anal y cada uno funciona independientemente, así como las sensaciones que se producen al ser estimulados.

El externo se puede tensar y relajar cuando se desee, como los músculos de la mano, pero el interno refleja y responde al temor y ansiedad durante las prácticas anales, por lo que la relajación y la adecuada estimulación de cada uno son vitales para llegar al orgasmo anal.

Orgasmo de zona: Se genera en cualquier parte del cuerpo de las no descritas, por ejemplo en los glúteos, detrás de las rodillas, cuello, etc.

No debemos sentir culpa ni debemos castigarnos por sentir un placer en momentos inesperados.

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