Imperceptible mujer con sueños congelados

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Sobria y alcoholizada de penas vivo como cualquier otra, llorando en los rincones de mi corazón en la espera de una señal que me salve del desajuste emocional. Pasé días durmiendo, sin un motivo para despertar con la esperanza de que alguien me golpeara la puerta para darme la mejor de mis noticias o la peor y terminara de destruir.

Ojos secos que lagrimean sin demostrarlo, una sonrisa que fue creada para que nadie vea la profundidad de mi existencia. El motivo de mi angustia no va más allá de no saber para donde correr. Soy una rata de alcantarillas que vivió su vida libre aventurándose a vivir con adrenalina saliendo a la superficie hasta que un día se encontró dentro de una jaula que se llama habitación que la lleva a repreguntarse el significado de su vida.

Me llegué a dar cuenta que mucha gente vive por inercia y me estaba contagiando de ellos, era una más. Yo siempre dije que no lo iba a hacer pero la rutina, el día a día, el dinero, la sociedad, el Estado, las injusticias, las traiciones, el mal de amores y sobre todo la soledad me convertían en una imperceptible mujer con sueños congelados.

Cuando nuestros sueños se congelan, nuestros cuerpos se convierten en un bloque de hielo, transparentes, sin color, fríos y terminan siendo olvidados cuando se derriten sin dejar ningún rastro cuando se secan.

Miro a mi alrededor y busco la respuesta, esa que me dice que hacer, que decisiones tomar, la voz de mi interior que me ayuda a moverme, la que me guía a luchar a pesar de ya estar tirada en el medio de un desierto sin agua, sin horizonte, sin sol para guiar sus pasos. A la luz de la luna en miles de kilómetros de arena esperanzada de ver alguien que me cambie mi historia.

De pronto, algo se enciende dentro de mí, no sé lo que es, no sabría qué nombre ponerle, pero se siente como confianza, huele a seguridad, tiene gusto a amor y a muchos les gusta llamar Fe pero yo diría que mis sueños salieron del cristal frío y duro donde se alojaban para que no me olvide de ellos y de esa manera volver a sonreír sin ocultar nada.

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