Soluciones para el estrés

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Un problema muy habitual en la vida de las personas es el estrés, ese sentimiento de tensión tanto físico como emocional que perjudica en la capacidad de cada uno. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que haga sentir al sujeto frustrado, furioso o nervioso.

Se cree que el estrés es únicamente laboral pero no es así. Este sentimiento se tiene de forma natural ante la sobreactivación, una fase de reacción del organismo imposibles de evitar. Esto no es malo, ya que nos lleva a la acción pero empieza a ser perjudicial cuando la persona se encuentra permanentemente sobreactivo.

Muchos piensan que el estrés proviene de causas negativas pero también las buenas son causantes de estrés. Por ejemplo: Cuando una madre está por tener un bebé sufre estrés al estar nerviosa y ansiosa por la situación. En este caso, el motivo por el que ella está estresada es positivo.

Existen dos tipos de estrés, el eutrés positivo cuando no desborda nuestras discapacidad y es voluntario y el distrés negativo cuando provoca dificultades en las capacidades de la persona.

Constantemente las personas cuando tienen un problema sufren el síndrome de indefensión, el cual los hace creer que nada pueden hacer para cambiar sus vidas a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar la situación adversa. Cuando hay problemas que no tienen solución es necesario entender lo que está sucediendo y tratar de recuperar el control.

En la actualidad, se vive en un mundo multitarea donde las personas hacen distintas actividades al mismo tiempo y se prohíben desconectarse hasta en la actividad sexual.

Los síntomas del estrés suelen ser: problemas digestivos, ansiedad de comer o de no comer, facilidad en irritarse, impaciencia, dispersión y dificultades a nivel sexual. No es casualidad que al tener estrés se tenga disfunción eréctil, eyaculación precoz o rápida, anorgasmia o vaginismo, ya que esto proviene de la psiquis del humano.

Solución ante el estrés

El primer paso para solucionar este problema de sobrecarga de tareas es “desenchufarse”. Las personas suelen tener dificultades en “apagarse” de sus celulares. Ante esto, un ejercicio sencillo para comenzar es: desconectarse tres horas los fines de semana. Es complicado controlar la ansiedad de tener el teléfono en las manos pero es primordial para olvidarse de las tareas y preocupaciones.

Por otro lado, una buena técnica es encontrar actividades que sirvan para despejarse. Cada persona tiene que buscar el método que mejor resultado le proporcione. Algunas de las actividades son: hacer deporte, bailar, pasear, leer, hacer manualidades, ver una película, escribir, cantar o meditación.

Por último, cuando la persona siente que una situación lo está desbordando, lo mejor que puede hacer son diez repeticiones de una respiración profunda inhalando y exhalando (fundamental para mantener la calma).

Desconéctate en tu tiempo libre y aprendé a disfrutar de tu vida.

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